

En una reciente conferencia el inventor japonés del Pac-Man, dio a conocer los proyectos originales de cómo el videojuego se miraría.
Dibujado en papel cuadriculado simples, que dan una visión convincente, en lo que se convertiría en un icono de la cultura pop.
Y también muestran, que el aspecto del juego original no difiere mucho de su concepto hasta el juego final.
Cada una de ellas marcadas con un sello que significa ‘Top Secret’ en japonés, dando una idea verdaderamente revolucionario de su diseño a finales de 1970.
Pac-Man es el juego de arcada más exitoso de todos los tiempos. El juego fue un éxito masivo, generando un número de secuelas.
Basado en el concepto de comer, el título original japonés, fue Pakkuman, inspirado por los japoneses en el argot, la frase onomatopéyica de Paku-Paku, que se refiere al sonido que hace la boca en la apertura y cierre cuando se come.
Llevó a su equipo de diseñadores un año y cinco meses para desarrollar – un récord para un juego de vídeo en ese momento.
Fue lanzado por primera vez en febrero de 1980 en Japón. Pero el juego realmente despegó cuando fue llevado a los EE.UU. y cambiado el nombre a Pac-Man.
A los pocos meses el adictivo juego se había convertido en un fenómeno de mercancías e incluso uno de la TV de dibujos animados producida para niños para sacar provecho de su popularidad.
El mes pasado Google publicó el primer garabato interactivo Google, con motivo del cumpleaños número 30 del clásico juego de arcade.

Históricamente, la invención de la radio -es decir, un sistema capaz de emitir y recibir sonidos mediante la modulación de ondas electromagnéticas- se ha atribuido al italiano Guillermo Marconi. Nacido en la ciudad de Bolonia el 25 de abril de 1874, el ingeniero eléctrico Guillermo Marconi incluso recibió en 1909 el Premio Nobel de Física por el desarrollo de esta tecnología, a la que en la época se la llamaba “telegrafía sin hilos”. Sin embargo, hubo muchos científicos, ingenieros e incluso aficionados que al mismo tiempo (e incluso antes) que el italiano hicieron notables avances en este campo. Muchas de esas personas son consideradas -a veces solamente en su país de origen- como “el inventor de la radio.”
Está claro que las bases teóricas sobre las que se asienta la radio fueron concebidas por James Clerk Maxwell, quien envió un documento titulado “Una teoría dinámica del campo electromagnético” a la Royal Society en 1873. En ese histórico escrito, Maxwell resumía sus trabajos realizados entre 1861 y 1865 y explicaba cómo los campos eléctricos variables crean campos magnéticos variables, y viceversa. Además, postulaba que estos campos variables que se propagarán por el espacio en forma de campos electromagnéticos -también variables- que se alejarían en forma de ondas electromagnéticas de la fuente en donde se originaron. Hubo que esperar hasta 1888 para que Heinrich Rudolf Hertz comprobase experimentalmente la teoría de Maxwell. Hertz fue el primero en crear artificialmente tales ondas electromagnéticas y en detectarlas. Logró efectuar emisiones y recepciones de estas ondas y analizar sus características. Además, Hertz comprobó que las ondas que había generado en el laboratorio tenían exactamente las mismas propiedades de las previstas por Maxwell. ¿Esto significa que Hertz o Maxwell inventaron la radio? En absoluto. Estos dos científicos contribuyeron a la comprensión del mecanismo por el cual se podría crear un sistema de transmisión de información a través de ondas electromagnéticas, pero no construyeron un aparato que permitiese emitir y recibir sonidos por ese medio.
Como es obvio, los diarios de todo el mundo ponían en primera plana la noticia de que Hertz, utilizando un oscilador eléctrico, había sido capaz de enviar y recibir ondas electromagnéticas. En Italia, un joven Guillermo Marconi (tenía 21 años en ese entonces) se puso a trabajar sobre la base construida por Hertz para convertir el sonido en ondas electromagnéticas y transmitirlas a través del aire, de forma inalámbrica. En septiembre de 1895 fue capaz, utilizando unos aparatos que el mismo construyó, de enviar por primera vez una señal eléctrica entre dos puntos sin utilizar cables. Rápido de reflejos, al año siguiente consiguió en el Reino Unido la primera patente sobre la radio. Entusiasmado por su éxito, Marconi montó una estación de radio en la isla de Wight, ubicada en la región sur de Inglaterra, que hoy se considera la primera del mundo. En 1898 consiguió uno de sus más importantes logros, transmitiendo una comunicación telegráfica entre el Reino Unido y Francia a través del canal de la Mancha. Tres años más tarde, el 12 de diciembre de 1901, repetiría el experimento enlazando Cornualles y Terranova, separadas 3.378, una a cada lado del Océano Atlántico. Básicamente, Marconi utilizaba como emisor un generador de chispas de muy alta tensión conectado a una gran antena por un lado y a tierra por el otro. Este “equipo de transmisión” no estaba “sintonizado”, por lo que al menos técnicamente, lo que se producía no era otra cosa que un gran ruido electromagnético que contenía ondas en un amplio margen de frecuencias. Estas eran recibidas por un “cohesor” (“coherer”), que no era otra cosa que un recipiente de vidrio lleno de limaduras de hierro. Este artefacto, ideado y utilizado originalmente para proteger de los rayos las instalaciones telegráficas, variaba su resistencia eléctrica cuando era afectado por un campo electromagnético. ¿Esto significa Marconi inventó la radio? No necesariamente, y como veremos, en realidad es muy difícil atribuir la invención de la radio a una única persona.
Los trabajos de Maxwell y Hertz, como es lógico, sirvieron para que muchos científicos se pusieran a trabajar en temas relacionados con las ondas electromagnéticas. El 7 de mayo de 1895 (unos cuatro meses antes de que Marconi enviase su primera señal) un ingeniero ruso llamado Alexandr Stepánovich Popov había presentado un receptor capaz de detectar ondas electromagnéticas. Para el 24 de marzo de 1896, Popov ya disponía de un sistema completo capaz de emitir y recibir mensajes telegráficos, y de hecho transmitió entre dos edificios de la Universidad de San Petersburgo -separados por una distancia de 250 metros- el texto "HEINRICH HERTZ". Del otro lado del Atlántico, el nunca suficientemente reivindicado Nikola Tesla también trabajaba en este tema, aunque sin basarse en el trabajo de Hertz. Efectivamente, Tesla generaba y detectaba ondas de radio mediante corrientes eléctricas alternas de muy alta frecuencia aplicadas a una gran antena y a tierra. Las ondas electromagnéticas producidas de esta manera se transmitían a larga distancia y eran detectadas por otras antenas también unidas a tierra a través de circuitos resonantes formados por inductancias y condensadores (también ideados por Tesla). Si bien buscaba una forma de transmitir energía eléctrica de forma inalámbrica, sin necesidad de utilizar los costosos conductores metálicos, Tesla hizo la primer demostración pública de radiocomunicación en San Luis (Missouri) en 1893, dos años antes de que Marconi o Popov pudiesen hacer algo parecido.
Tesla presentó sus trabajos en el Franklin Institute de Filadelfia y en la National Electric Light Association. Describió y demostró todos los detalles de su sistema de radiocomunicación. Su mecanismo, de hecho, fue utilizado durante años hasta que se inventó la válvula termoiónica de vacío. Algunos de estos desarrollos fueron patentados por Tesla en 1897. Sin embargo, la Oficina de Patentes de Estados Unidos -seguramente influenciada por Thomas Alva Edison y Andrew Carnegie, enemigos declarados de las ideas de Tesla y partidarios de Marconi- revocó estas patentes en 1904 y otorgó al italiano la patente correspondiente a la invención de la radio. Medio siglo más tarde, en 1943, la patente de Tesla número 645576 fue restablecida a su dueño por la Corte Suprema de Estados Unidos, pero Tesla ya había fallecido y no pudo disfrutar de esta victoria legal. Así las cosas, podríamos pensar que corresponde a este científico el mérito de la invención de la radio. Sin embargo, y dejando de lado que tanto Tesla como Marconi y Popov llegaron más o menos al mismo tiempo y de forma completamente independiente al mismo resultado, lo cierto es que no fueron los únicos.
En efecto, hace unos pocos años el investigador Ángel Faus Belau, un profesor de la Universidad de Navarra, descubrió que la primera patente sobre la transmisión de voz sin hilos habia sido registrada por el comandante español Julio Cervera Baviera, en 1899. Actualmente, “el inventor de la radio” suele ser una persona diferente para cada nación, algo que no debería llamar la atención luego de todo lo expuesto. Es posible que lo más lógico fuese determinar alguna clase de “autoría compartida”, pero dado que la realidad muchas veces se encuentra bastante lejos de la lógica, probablemente sigamos discutiendo sobre la autoría de este invento durante varias décadas ¿No crees?

Muchas de sus primeras patentes fueron licenciadas a IBM y dieron lugar a la creación de los disquetes para los primeros ordenadores. IBM le reconoce como el inventor de algunas de las tecnologías fundamentales que hicieron posible el disquete.
También tiene muchas patentes relacionadas con la creación de los primeros relojes digitales y sintetizadores musicales, que fueron utilizadas por Casio con su permiso. Además de inventar, Nakamatsu ha escrito más de 80 libros.
Entre todos esos millares de invenciones tiene algunas de lo más curiosas. Por ejemplo las zapatillas voladoras PyonPyon, que permiten saltar más alto y correr más rápido. También ha inventado un sillón para echar siestas que ayuda a energizar el cerebro, se llama Cerebrex. Asegura que lo usa él mismo cada día para mantener la mente joven y sana, y poder seguir inventando.
Su invención más popular en el país es el Love Jet, una especie de aerosol estimulante sexual que, según Nakamatsu, es mucho más potente que el Viagra. El doctor reconoce que es una de sus invenciones en las que más se ha esforzado porque quiere ayudar a que los japoneses tengan más hijos y restaurar la pirámide de edad, que ahora mismo está totalmente invertida. Para facilitar su objetivo, incluso lo vende por debajo de su precio de producción.
En su tiempo libre, además de escribir, se dedica a la política. Se ha presentado cuatro veces a las elecciones de gobernador de Tokio como líder de su propio partido; nunca ha ganado, pero la última vez consiguió más de 100.000 votos.
Según Nakamatsu, para mantenerse creativo día a día, es suficiente con dormir cuatro horas e intentar no pasarse nunca de seis horas de sueño. Él duerme cuatro horas en intervalos de una hora usando su Cerebrex. El inventor lleva una dieta muy estricta, con complejos vitamínicos propios, y practica deporte regularmente. Otra de sus técnicas para producir ideas continuamente consiste en bucear en su piscina hasta que apenas le queda oxígeno. Según el doctor, en esos últimos segundos en los que apenas le queda oxígeno se le suelen ocurrir muchas ideas.
Nakamatsu fotografía todo lo que come desde hace 35 años y anota cómo se siente para ir comprobando los efectos de la alimentación en su estado de ánimo. Este estudio de la comida que ha consumido durante más de tres décadas le sirvió en 2007 para ganar el Nobel Ig, el premio que distingue las más absurdas ocurrencias.
En los últimos años, el trabajo de Nakamatsu se centra en el desarrollo de pilas de combustible. Algunas de sus ideas en este terreno ya están siendo incorporadas a los automóviles de Toyota y Honda.
Pese a ser octogenario, sigue trabajando cada día, incluso los fines de semana, a un ritmo de una patente por semana. Gracias a su dieta, ejercicio regular y salud mental, ha calculado que espera no morir antes de los 144 años y con 7.000 inventos patentados.
Hector Garcia
elpais.com
Muestran 40 libros originales claves en la historia de la ciencia, entre ellos manuscritos del astrónomo
Sir Isaac Newton (4 de enero de 1643 GR – 31 de marzo de 1727 GR) fue un físico, filósofo, inventor, alquimista y matemático inglés, autor de los Philosophiae naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describió la ley de gravitación universal y estableció las bases de la Mecánica Clásica mediante las leyes que llevan su nombre.
Ray Tomlinson, el creador del correo electrónico, durante una conferencia de prensa en Oviedo, España